El radio de búsqueda de Diana Quer se ampliará más allá de La Coruña


Cumplidos ocho meses de la desaparición de Diana Quer , los agentes encargados del caso están lejos de tirar la toalla. Más allá del archivo provisional de la causa , esperan un refuerzo de manos en la investigación que, tarde o temprano, lleve a esclarecer lo que sucedió aquella madrugada del 22 de agosto en A Pobra. Fuentes próximas al caso consultadas por ABC se reafirman en su convencimiento de que las pesquisas acabarán dando frutos y avanzan que uno de los próximos pasos a dar será la ampliación del radio de búsqueda más allá de los límites de la provincia de La Coruña. La estrategia es lógica y pasa por dar primero con el autor o autores de la marcha de Diana para descubrir el paradero de la joven, y no al contrario. Y para ello, admiten, no se van a escatimar esfuerzos ni efectivos.
A espera de que la «Operación Lezo» concluya y queden liberados algunos agentes de la UCO, el trabajo en Galicia se centra por ahora en corroborar el grueso de las actuaciones llevadas a cabo y remachar cada cabo. También quedan muchos datos por cotejar , una faena tediosa pero necesaria en la que no caben las prisas ni los apuros. Aunque en desacuerdo con la decisión adoptada por el juez de instrucción de Ribeira — que la pasada semana, y tal y como avanzó ABC, acordó el sobreseimiento de la causa y el levantamiento del sumario— quienes llevan en el caso desde el primer día no han visto mermadas sus esperanzas. Las horas de trabajo dedicadas a las pesquisas se cuentan por miles y, aunque no han sido suficientes para señalar a sospechosos judiciales, sí les han permitido formarse una idea de lo que pudo pasar con Diana Quer aquella noche.
Marcha no voluntaria
Ccomo bien admitió el propio instructor en su auto, todos los indicios apuntan a una marcha no voluntaria que tuvo lugar cuando la joven estaba de camino a su casa . Los investigadores barajan como una de las hipótesis más plausibles que Diana Quer se montó —a la fuerza, o no— en un vehículo que la llevó fuera de su localidad de veraneo y con el que, al menos, rebasó el municipio de Taragoña, a unos 20 kilómetros. Después, creen que quienes se la llevaron — todo apunta a que fue más de una persona , porque el conductor no podría haber lanzado el móvil en marcha por la ventanilla del coche— buscaron lo que denominan una «zona de confort» en la que se sintieran seguros y a salvo.

De ahí que el foco de las pesquisas se amplíe más allá de la provincia de La Coruña, dadas las numerosas conexiones existentes por carretera en este punto y las múltiples opciones que se le pudieron abrir a los presuntos secuestradores. Entre las alternativas que más convencen a los investigadores destaca la posibilidad de que los autores de esta desaparición sean gente de la comarca que responda a un perfil joven que se mueve al borde la ley . Por eso una de las primeras medidas que se tomaron fue la de analizar la lista de habitantes que contaban con antecedentes, ya fuese por delitos menores, vinculados con agresiones sexuales o incluso homicidios, pero de estos estudios no se desprendió ningún dato a tener en cuenta. También se investigó a quienes estaban de vacaciones en la zona o alojados en hoteles de A Pobra do Caramiñal o de pueblos cercanos, igualmente sin resultados de valor.
Lo dificultoso de la operación que UCO y Policía Judicial de La Coruña se traen entre manos fue destacado incluso por el propio juez, que certificó que «la complejidad de la investigación policial, incluyendo el análisis y cotejo de la gran cantidad de cantidad de datos de tratamiento telefónico obtenidos con autorización judicial, hacen prever que la misma se extienda temporalmente, pudiendo transcurrir en el caso de mantener la apertura de la causa injustificadamente los plazos de instrucción legalmente previstos», indicó el juez.
El mismo auto anota que hay varias líneas de investigación abiertas en las que la Guardia Civil sigue trabajando. Sobre este extremo, fuentes consultadas afirman que es posible que de cara a las próximas semanas se intensifique alguna de ellas, pese a que por el momento no se prima ninguna porque no hay base suficiente . Eso sí, lo que parece descartado es una posible salida de Diana Quer fuera del país, teniendo presente que el DNI de la muchacha estaba en la casa de A Pobra y su pasaporte en la vivienda familiar de Pozuelo.
Pinchazos
Otra de las revelaciones del documento redactado por el juez Félix Isaac Alonso fue la constatación de que los investigadores llegaron a contar con sospechosos policiales, personas identificadas contra las que finalmente no lograron recabar los indicios suficientes como para que la acusación prosperase y llegase a los juzgados. Detrás de una de estas figuras podría esconderse el «hombre de mala pinta» que dos testigos que estaban en el puerto de Taragoña aquella madrugada reconocieron haber visto esperando en un vehículo a pie de ría. Llegaron a decir que una joven, de características similares a Diana, se habría subido con esta persona en un turismo oscuro en el que ambos se habrían ido pasado un rato. Esta posibilidad fue analizada durante semanas y las tomas de testimonios repetidas, pero todo derivó en un callejón sin salida que no condujo a ninguna actuación más contundente.
Del mismo modo, hubo «personas de interés» que se creyó estarían ocultando información y también pinchazos telefónicos que todavía no han acabado de ser estudiados en profundidad. Se trataría de una nómima de entre cinco y siete personas que podrían saber más sobre el suceso de lo que en un principio habían confesado, pero estos seguimientos tampoco fueron concluyentes. Lo mismo ocurrió con otras pistas a priori vitales, como el propio terminal móvil de la joven , que fue analizado en los laboratorios de la Guardia Civil y cuyos datos fueron volcados al cien por cien, pero en bruto.
Margen horario crucial
Con el levantamiento del sumario, todas las diligencias activadas en meses pasados quedan en suspenso a espera de que una pieza clave encaje el relato de unos hechos que traen a los agentes de cabeza desde hace meses. Acabar de montar el puzzle de lo que ocurrió con la joven madrileña entre las 2.40 horas de la madrugada (cuando manda su último mensaje) y las 2.52 (cuando cruza el puente de Taragoña) es vital para resolver el caso. Y para ello, además del arduo trabajo, los agentes no dejan de confiar en el espaldarazo de ese ansiado golpe de suerte capaz de dar un giro a cualquier investigación.

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